Cuatro socios, dieciocho consultores asociados, dos secretarías técnicas. Cerramos doce nuevos casos al mes. No queremos crecer más rápido: querríamos hacerlo mejor.
Elena Carbó y Hugo Plazaola se cruzan en una junta directiva y comparten la misma intuición: en España, el coaching ejecutivo se ha vuelto producto, no proceso. Deciden montar una firma pequeña, sin marca paraguas, sin franquicia, sin productizar.
Hoy seguimos en el barrio. Hemos crecido a cuatro socios, mantenemos clientes desde 2012 y rechazamos cada mes encargos que no encajan con nuestro método. La estabilidad es deliberada.

No cobramos a empresas por situar candidatos. Trabajamos exclusivamente para el profesional. Esa asimetría protege el consejo que damos.
Cada caso lo lleva el mismo consultor de principio a fin. No hay rotación, ni pirámide de juniors haciendo el trabajo sin supervisión.
Tarifa cerrada al inicio del proyecto. Sin "éxito", sin bonus, sin sorpresas. Lo que firmas en febrero es lo que pagas en noviembre.
No publicamos casos ni mencionamos clientes activos. Los testimonios que ves están autorizados expresamente y con la posición ya cerrada.
Cupo deliberado. Cuando se llena, se cierra el mes y se abre lista de espera. Eso permite atender bien y dormir tranquilo.
Nuestros consultores someten un caso al mes a supervisión externa de la AECOP, garantizando estándares deontológicos auditados.





